La (otra) cara de la inteligencia artificial en marketing: entre la innovación, el hype y el engaño
La inteligencia artificial (IA) llegó para quedarse en el mundo del marketing y los negocios. Desde la automatización de procesos hasta la segmentación avanzada de audiencias, las posibilidades son enormes. Sin embargo, no todo lo que se anuncia como “IA” es realmente tecnología inteligente, y muchas veces empresas y marcas terminan cayendo en exageraciones, prácticas engañosas o simples hypes que generan más confusión que valor.
El fenómeno del AI-washing: decir IA sin realmente implementarla
Un término cada vez más común en el sector es el “AI-washing”, equivalente al famoso greenwashing: consiste en promocionar productos o servicios diciendo que usan IA sin que exista un uso sustancial de la tecnología. Es una estrategia comercial para captar atención, clientes o incluso inversiones, pero puede resultar en falsas expectativas para consumidores y empresas.
🔹 Ejemplo típico: una plataforma de marketing que dice “utilizar IA para aumentar conversiones” cuando en realidad solo usa reglas básicas de automatización o segmentación clásica. Esto no solo confunde al cliente, sino que diluye la percepción de tecnologías legítimas de IA.
Promesas exageradas en campañas publicitarias
Desde campañas “100 % generadas con IA” hasta piezas creativas automatizadas sin supervisión humana, el mercado ha visto de todo. En Argentina, por ejemplo, hubo repercusión en redes sociales por una publicidad hecha íntegramente con IA para una marca local, generando debate sobre si la pieza aportaba valor o solo buscaba un golpe publicitario basándose en el término “IA”.
Aunque pioneras, estas prácticas también ponen el foco en problemas como la falta de empatía humana, mensajes impersonales o piezas que no conectan con la audiencia real, justamente por apostar más al “impacto tecnológico” que a la estrategia creativa detrás.
Engaños y fraudes potenciados por IA
Más allá del marketing corporativo, la IA está siendo usada en campañas engañosas de desinformación y estafas. En Argentina se han viralizado videos generados con IA que muestran a figuras públicas (como economistas o políticos) promocionando supuestos programas de inversión que prometen ganancias irreales. Estos videos, aunque altamente convincentes, son completamente falsos y redirigen a sitios fraudulentos diseñados para robar datos o dinero.
Este tipo de práctica no solo perjudica a consumidores desprevenidos, sino que daña la confianza en la IA como herramienta legítima, asociándola a fraudes digitales.
El efecto del contenido de baja calidad (“AI slop”)
El uso indiscriminado de IA también puede generar lo que la industria denomina AI slop: contenido rápido, barato y de baja calidad, que prioriza cantidad sobre sustancia. Ya se ha visto cómo campañas automáticas mal ejecutadas generan piezas que confunden más que comunican, impacto negativo en la percepción de marca y rechazo de parte de los usuarios.
¿Pueden las empresas legítimamente aprovechar la IA? Sí, con responsabilidad
A pesar de estas críticas, la IA ofrece beneficios reales cuando se aplica con una estrategia sólida: análisis de datos para segmentación eficaz, automatización de tareas repetitivas, personalización que respeta la privacidad del usuario y asistencia creativa combinada con supervisión humana.
En Argentina y América Latina, muchas empresas están integrando IA de forma práctica y útil (por ejemplo, generando contenido adaptado al usuario o analizando datos de consumos para personalizar ofertas) sin caer en exageraciones, lo que demuestra que la clave no está en etiquetar algo como “IA”, sino en demostrar su valor real.
IA con estrategia, no con engaños
La inteligencia artificial es una herramienta poderosa en marketing y negocios, pero el auge del hype y las promesas exageradas puede generar desconfianza y prácticas engañosas que perjudican tanto a marcas como a consumidores.
➤ El desafío actual no es solo adoptar IA, sino comunicar su uso con transparencia, ética y propósito, evitando caer en trampas de marketing que prometen mucho y entregan poco.
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